Regla número 1 - No tener novia, o ir con la novia. El nivel de hormonas que fluía libremente de un lado a otro transportado por la brisa marina no se le escapa a nadie. Sin duda, si no te gusta bailar y lo que quieres es tantear la posibilidad de un ligue momentáneo, mejor estar soltero. De lo contrario, las tentaciones son notables.
Regla número 2 - Ignorar y sonreir. El alto nivel de hormonas en el ambiente, no sólo tiene un carácter sexual, también tiene un carácter hostil, habitualmente asociado a los bien conocidos "Hooligans", dígase de individuos de nacionalidad, generalmente, Inglesa, Alemana, Holandesa o Americana, con un elevado grado de alcohol en sangre, suprahormonados con biceps del tamaño de mi cabeza y espaldas que son dos mías, empujando y gritando por allí donde pasan. Sin duda, ejemplares que más vale la pena esquivar, ya que evitarlos es difícil.
Regla número 3 - Estar en condiciones. Haber dormido lo suficiente para aguantar toda la noche hasta el amanecer, y poder comer y beber según apetezca.
Regla número 4 - Controlar el nivel de borrachera. A no ser que ese sea el objetivo, si quieres, uno, comerte un rosco, dos, evitar una pelea y, tres, aguantar toda la noche, es aconsejable controlar el nivel de alcohol en sangre. Demasiado borracho puede acabar en ser llevado al clínico más cercano por tus amigos, si tienes; una paliza descomunal por alguno de los "Hooligans" con ganas de barullo; oh, oh, resulta que no era del todo chicañ; o la opción más inocente que es quedarte dormido en la playa a expensas de lo que el resto de participantes de la fiesta decida hacer contigo, como por ejemplo, enterrarte en la arena.
Yo tenía novia y no estaba en condiciones físicas para aguantar toda la noche. De hecho, en un momento dado, tuve la urgencia de buscar un lavabo. Así que me limité a seguir las reglas 2 y 4. Sin entrar en detalles, el Petit siguió las misma que yo, además de la 3.
Y ahí lo dejo para las mentes inquietas.